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PENSAMIENTO ESCÉPTICO

Y FALACIAS LÓGICAS (CUARTA PARTE)

Sergio García Guzmán ®

 

“Nada tiene que ser cierto, pero todo tiene que sonar como si lo fuese”

- Isaac Asimov (Fundación)

Para simplificar, podemos dividir el razonamiento en premisas y conclusiones. Los artículos anteriores han tratado de falacias en las premisas.

4)      Falacias de coherencia

Para que el razonamiento sea válido, la conclusión alcanzada debe desprenderse lógicamente de las premisas. Si hay una falla en esta conexión, se cae en un error de coherencia lógica.  

a)      Primera variante: “No distinguir entre casualidad y causalidad”  

Si vemos un fenómeno A (una crisis, una quiebra, un terremoto, una devaluación, lo que sea), y luego otro fenómeno B (desempleo, hambruna, inflación, etc.) podemos pensar que A es la causa de B. Eso no es siempre tan evidente como quisiéramos. En el mundo de las ciencias físicas las causas son mucho más evidentes, pero en las ciencias sociales las relaciones no son tan sencillas, y los “expertos” pueden discutir sobre el “origen” o “causa” de algo durante años.  

Debemos analizar otras explicaciones: por ejemplo, que los acontecimientos simplemente sucedieron a la vez, o uno detrás de otro, pero no están relacionados entre sí. También es una falacia común querer ver relaciones donde no las hay. 

·         El senador panista Wadi Amar Shabshab dijo recientemente que “los programas disfrazados de dibujos animados o caricaturas, se deben prohibir por el gran contenido de violencia y falta de respeto a los mayores; series como Los Simpson, Pokémon, Las Tortugas Ninja representan un gran deterioro también para la niñez y la juventud"… La falacia consiste en dar por hecho que las caricaturas causan el “deterioro” de la niñez y la juventud. Si hay un “deterioro”, podría deberse a otras causas, no a las caricaturas. ¿Será por la falta de educación? ¿Valores? ¿Consumismo? ¿Violencia doméstica? ¿Será por una sola causa, o serán muchas? 

·         Por si fuera poco, aquí vemos también la falacia de “lenguaje prejuiciado”: el senador alude a “programas disfrazados de dibujos animados”. Sugiere que son programas con otra finalidad (destrucción de valores, probablemente), pero no lo dice de manera directa. 

b) Segunda variante: “Selección de casos”. En otras palabras: “Recordar los aciertos, ocultar los fallos”. 

·         Un ejemplo clásico, de libro de texto: mucha gente cree que algunos acontecimientos (muerte de celebridades, accidentes de aviación, etc.) se dan en rachas de tres en tres… pero como siempre hay acontecimientos de ese tipo (la gente se seguirá muriendo, porque así funciona la naturaleza; los aviones son de fabricación humana, piloteados por humanos, falibles desde cualquier perspectiva), es matemáticamente posible que ocurran eventos cercanos entre sí, o “en rachas”, por simple estadística… pero la falacia prevalece, a todos los niveles (se la escuché una vez a José Gutiérrez Vivó).  

·         Otro caso típico: los sueños “premonitorios”. Algunos sueños se convierten en realidad… pero nadie recuerda los muchos sueños que no se cumplen. 

·         Lo mismo vale para los “adivinos”, que son tan populares al inicio de cada año. Vaticinan tantas cosas y con tal vaguedad, que algunas terminan por cumplirse… pero nadie recuerda al año siguiente todas las profecías fallidas (¿Por qué nadie dice nada de las profecías de Nostradamus… pero las que no se cumplieron?). 

c) Tercera variante: “Petición de principio”. 

La falacia es suponer que algo está demostrado o es cierto (cuando no lo es) o considerarlo “probable”, aun cuando hay muchos indicios que apuntan a lo opuesto, y a partir de ahí razonar. Es decir: no se puede, desde un punto de vista lógico, asumir algo como cierto para luego pretender demostrarlo. 

En México hay una variante famosísima: los columnistas y locutores le dicen “beneficio de la duda”: “concedamos el beneficio de la duda”. 

Un concepto como “beneficio de la duda” es aplicable al derecho (“todos se consideran inocentes hasta que se demuestre lo contrario”), pero en otros ámbitos es ilógico. 

Por lo general, se usa como escape ante una realidad incómoda, asumiendo una actitud de avestruz, sabiendo de antemano que algo va a fracasar pero sin decirlo abiertamente, conservando la última esperanza, siendo “educado”, otorgando “el beneficio de la duda”. 

·        Esta editorial de Mario Rodarte, director general del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, A.C., ejemplifica muy bien la falacia: “Existen múltiples cuestionamientos al programa de microcréditos recientemente anunciado. Dado que se trata de un programa nuevo, puede ser perfectible sobre la marcha, sobre todo considerando que ya existen otros que han dado buenos resultados. A pesar de los cuestionamientos aquí enunciados, preferimos darles el beneficio de la duda, por el bien de los microempresarios y de los causantes”… es clara la actitud de avestruz: no va a funcionar, pero para verme educado digo que concedo el “beneficio de la duda”. 

·        Una variante de “petición de principio” es mentir abiertamente. Por ejemplo, dice Provida, a propósito del aborto: “En los umbrales del siglo XXI está plenamente comprobada la existencia de vida humana dentro del vientre materno, mucho antes del nacimiento. Partiendo de esta certeza, que no está sujeta a debate”, etc. etc. Pero eso nunca se ha comprobado, y los científicos más serios dicen precisamente lo contrario. Es una mentira descarada para apoyar todo el discurso que sigue. 

d) Cuarta variante: “No hay otra explicación”. 

Es una variante de la “falsa disyuntiva”. Si no se puede demostrar que algo es verdadero, se concluye que es falso. O viceversa: si no se puede demostrar la falsedad, se concluye que es verdadero. En ambos casos, se “olvidan” otras explicaciones posibles. 

·         Un caso típico: la gente atribuye a fantasmas cualquier ruido, sombra, etc., que se sale de lo común… simplemente porque no pueden encontrar otra explicación. Como decía Tácito: “Todo lo desconocido lo reputamos magnífico”. 

·         El sacerdote Miguel Ángel Fuentes, vía internet, habla de Juan Diego, “…cuya existencia está probada históricamente, por supuesto, sin ninguna prueba fidedigna de su no-existencia. Si se trata de negar existencias sin dar pruebas, yo también puedo negar que existió Colón” (con esa sintaxis). Una falta absoluta de coherencia lógica. 

e) Quinta variante: “Ver al árbol y olvidarse del bosque”. 

Está muy relacionada con el tipo de falacia anterior. Aquí el error es fijar la atención en una muestra del universo y concentrar todas las energías en él, olvidándose de todo lo demás. 

Es muy común que se use esta falacia para defender intereses específicos. 

·        Por ejemplo, la manera en que el INEGI mide el desempleo. No considera desempleados a los sub-empleados o a los que trabajan en la economía informal. Con ello, se fija en un fragmento de la realidad y la presenta como la pintura completa. 

·        Un claro ejemplo de mala fe: el gobierno del Distrito Federal insiste en que los índices delictivos siguen bajando… pero mide la delincuencia total tomando en cuenta solamente dos tipos de delitos: robos de autos y homicidios. Luego asume (tramposamente) que todos los demás delitos se comportan como esos dos… ¿Es lógico que los robos a casa habitación, a transeúntes, fraudes, lesiones y violaciones se comporten como los robos a autos y homicidios? Evidentemente no. Es un agujero lógico inmenso.  

 

Es cuanto.


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