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PENSAMIENTO ESCÉPTICO

Y FALACIAS LÓGICAS (PRIMERA PARTE)

Sergio García Guzmán ®

 

“La ignorancia afirma o niega rotundamente: la ciencia duda”

- Voltaire

El ser hermano integral debe aprender a pensar por sí mismo: tiene que adoptar el escepticismo como una segunda naturaleza. No debe creer ni aceptar ciegamente lo que le digan los demás, ni siquiera lo que pregonen los “expertos” o los “gurús”, sino que su obligación es verificar las cosas por sí mismo. No se trata de comprobar todas las cosas, pero sí de investigarlas, hasta estar razonablemente seguros de su validez o falsedad.

    En el razonamiento auténtico, no hay certezas absolutas. La física aristotélica fue desplazada por la newtoniana, ésta lo fue por la einsteniana y, próximamente, esta última también se quedará atrás. Ni Aristóteles, ni Newton, ni Einstein, ni Hawking, ni nadie, tiene la verdad última.

    Hay dos disciplinas que sí llegan a certezas totales, que necesitan probar totalmente sus conocimientos antes de seguir avanzando: son las matemáticas y la lógica. Fuera de esas dos, todas las demás ciencias avanzan con titubeos, errores y reconstrucciones. Ni la biología, ni la física, ni la astronomía ni la química dejan atrás todas las dudas: nadie sabe si mañana aparecerá un investigador que echará abajo una elegante teoría.

      Por eso, lo primero que se debe hacer es dudar: dudar siempre, dudar de todo, dudar de todos. Pero la actitud de dudar no es una finalidad en sí misma, sino un medio para aproximarse al conocimiento válido. No se puede “dudar” de todo ni “dudar” todo el tiempo, porque entonces se caería en el inmovilismo y no se podría hacer nada útil.

     Y lo segundo que se debe hacer, es investigar. Si la duda no sirve para incrementar nuestros conocimientos, entonces no pasa de mero snobismo intelectual. ¿De qué herramientas intelectuales dispone una persona para dudar? ¿Cómo se puede comprobar que un argumento es fruto de un razonamiento correcto y no de un error o de un engaño deliberado?

     La lógica es la ciencia de pensar bien y saber extraer conclusiones de enunciados, verdaderos o falsos, llamados premisas. No trata de la verdad o falsedad de dichas premisas, sino del mecanismo de obtención de conclusiones. No todos los razonamientos pasan este estricto tamiz... y los llamamos "falacias". Algunos se revelan como errores de razonamiento, otros resultan ser meras especulaciones, otros son de mala fe y llevan la intención de engañar o confundir.  Esta ciencia implacable ha descubierto ciertos patrones, características que comparten las falacias lógicas. Por sorprendente que parezca, tales estructuras son bien conocidas y fueron ampliamente documentadas en la Edad Media.

     En esta serie de cuatro artículos, intentaré analizar con detalle cuatro grandes grupos de falacias.

 1)      Falacia ad-hóminem.

Esta es la reina de las falacias. Su fundamento es muy simple: atacar a quien sostiene una opinión, evitando argumentar contra ella. Si alguien emite un juicio y yo no estoy de acuerdo, la argumentación debiera girar en torno a dicho juicio, no en torno a la persona que la emite. (Por eso se llama "ad-hóminem", "contra el hombre"). Puedo (y debo) respetarte como persona e incluso como adversario, aunque no esté de acuerdo con tus argumentos.

a)      Primera variante: "Descalificar"

 Cuando un personaje usa un argumento "ad-hóminem" contra otro, los periodistas dicen que "lo descalificó". Esto es muy común en México.

 Ejemplos de la vida real:

 ·         Rosario Robles, sospechosa de haber realizado gastos excesivos en su gobierno, afirma que su acusador es un alcohólico y drogadicto, con lo cual lo “descalifica” (aunque  nunca demuestra la veracidad de sus aseveraciones)... pero no dice nada acerca de los gastos.

·         Vicente Fox, señalado por incumplir muchas promesas de su campaña, afirma que sus críticos son perros que ladran porque él avanza... pero no dice nada acerca de las promesas.

·         Jorge Castañeda, interrogado por periodistas que le señalan los pocos logros de una gira en Estados Unidos, dice que los periodistas críticos no leyeron el New York Times "por no saber inglés"... pero no dijo nada acerca de los logros.

·         Una ONG se pronuncia a favor del aborto para proteger la salud de las mujeres que lo practican clandestinamente. Jorge Serrano Limón los ataca diciendo que son "fanáticos de la cultura de la muerte"  y "asesinos de inocentes"... pero nada dijo de la salud de las mujeres.

·         El antiguo abad de la Basílica de Guadalupe, Schulenburg, dice abiertamente que no hay pruebas históricas de la existencia de Juan Diego. El abad actual, Salazar, no se molesta en analizar los argumentos de Schulenburg, sino que pretende descalificarlo rápidamente: “(dijo eso) porque es hijo de alemanes y se siente de otra raza”… pero soslaya el hecho de que no hay pruebas científicas de la existencia de Juan Diego.

·         Jesús Silva-Herzog escribe en una editorial que los escritores (como él) deben de pagar impuestos y que le exención autoral es un privilegio injusto. Gabriel Zaid lo ataca con un claro argumento ad-hóminem: “(es) un escritor que firma con doble apellido para ostentar su linaje”… pero, ¿qué tiene que ver eso con los impuestos?

·         Silva-Herzog pone en evidencia la falacia y escribe en su siguiente editorial: “Lamento enormemente que la crítica de Zaid a mi artículo reciente despegue con una descalificación personal, en lugar de empezar con un argumento… las descalificaciones no son argumentos”. Se puso en evidencia la falta de argumentos de Gabriel Zaid.

  b) Segunda variante: "Autoridad moral"

 Otra forma de argumentar "ad-hóminem" es poner en duda la "autoridad moral" de la otra persona. Nunca ha quedado claro qué es "autoridad moral" o "calidad moral", pero de todos modos se le menciona.  

En algunos casos tenemos la vaga sensación de que este argumento tiene cierta justificación, pero la lógica es inflexible: se trata de una variante del argumento "ad-hóminem". 

·         Un grupo de priístas señala la creciente inseguridad de la Ciudad de México. El gobierno perredista los acusa de no tener "calidad moral" para criticarlos... pero no dicen nada de la inseguridad. 

·         Luis Pazos dice que el Instituto Nacional Indigenista debe desaparecer, porque es un elefante blanco. Germán Dehesa ataca: "¿cuál es la autoridad moral de este señor? ¿en qué han beneficiado sus libros a México?"... pero no dice nada acerca del INI

    c) Tercera variante: “Intereses ocultos” 

Es pariente cercano de la variante de “autoridad moral”. El supuesto es que alguien tiene ciertos intereses “inconfensables”, lo cual nulifica sus argumentaciones.  

·         El gobernador de Hidalgo habla del nuevo aeropuerto y dice que la mejor opción es Tizayuca, precisamente en el estado de Hidalgo. Sus adversarios reviran, sin molestarse en analizar sus argumentos: el gobernador tiene “intereses inconfesables” (presuntamente especulación de terrenos) y por tanto su opinión está sesgada de antemano. 

·         Un periodista expresa su postura ante los recientes escándalos por abusos sexuales de sacerdotes católicos. De inmediato, otro le responde que “no debe opinar, porque es bien conocida su afiliación católica”.

Es cuanto.


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