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¿UNA CAMPAÑA CONTRA LA IGLESIA CATÓLICA?

¿O EL PADRINO IV?

Hugo Estrella Tampieri

 

Si existe una campaña de desprestigio contra la Iglesia, los responsables están dentro de la propia institución.

La Conferencia Episcopal Argentina, acaba de emitir un documento acusando,sin dar mayores datos, una campaña de desprestigio contra la Iglesia Católica. La pretendida campaña tendría como objetivo minar la confianza que la ciudadanía tendría en estos "pastores".

Resulta muy sugestiva esta reacción, tomando en cuenta la gravedad de los delitos que involucran a sacerdotes y obispos de ese culto. Lo que más grave aparece es la falta de reflejos de la Iglesia a la hora de defender un bien superior al de sus propios privilegios: la Justicia.

Si bien algún incauto podría creer que la actuación espantosa que tuvo la jerarquía católica argentina durante los años de la Dictadura (1976-1983) y el inicio de la Democracia, fueron obra de otros dirigentes que ya han muerto o se han jubilado, esta declaración y lo que vamos sabiendo en todos estos casos habla de una "política de estado" sostenida como Institución a lo largo de las décadas.

Y la pretendida "elevada consideración social" que estaría en juego no pasa por otra cosa que los manejos económicos de fondos públicos en la gestión subsidiaria de planes sociales, como veremos mas adelante.

    "Felices los Ricos":

Al pasar vamos a mencionar los casos de abuso sexual que involucrarían en su comisión a religiosos de distinta jerarquía, desde el televisivo Padre Grassi, al Obispo Storni (jubilado de privilegio) o al ex Director del Instituto Secundario de Berrotarán, Walter Avanzini, capturado in fraganti por las cámaras de un católico de comunión habitual en Córdoba. También tenemos al cura de San Luis, o al del Colegio de Villa Rivera Indarte, todos ellos merecen y tendrán una nota especial en los próximos días.

Sin embargo hay otros casos que involucran otro tipo de crímenes, menos asquerosos en lo físico, pero no menos graves en lo social. Y que realmente comprometen la credibilidad que pretende tener la Iglesia Católica, veamos: En lo que parece ser un guión para la realización de "El Padrino IV", ya que encaja perfectamente en la saga mafiosa-clerical, el ex banquero Trusso, hoy preso por defraudaciones, estafas y manejos turbios en complicidad con el Obispado de Buenos Aires, específicamente la toma de un crédito por 10 millones de dólares. Trusso, hijo del ex Embajador argentino ante el remedo de Estado del Vaticano, amenaza con hacer públicas las causas que a mediados de los 90 lo llevaban a esa ciudadela, ya que se siente traicionado por la Iglesia, que le carga la romana al haber muerto Quarracino (el que quería hacer un campo de concentración para homosexuales, ¿recuerda? Ahora que lo pienso podrían filmar una película que se llame "La Chiesa è Bella", con el
Padre Grassi como un Begnigni de sotana en ese frustrado campo) y el hoy obispo en la Provincia de Buenos Aires, que parece haber sido quien le firmaba los cheques, se refugia en el silencio y la "dignidad" de su cargo.

Trusso amenaza con publicitar también otros vínculos entre la Iglesia y Yabrán, además de los conocidos con Primatesta (jubilado de privilegio). La Fiscal ha solicitado penas severas: considerando que algunos de los imputados "se valieron -para llevar adelante ciertos hechos- del nombre de la Diócesis de Buenos Aires y así dar imagen de legalidad". En particular, Rosalía Sánchez computó como agravantes para Francisco Trusso la pena de 9 años de prisión acusado por 7 administraciones fraudulentas en concurso real. Le computó como agravantes el haber sido miembro del Consejo Económico del Estado del Vaticano, su reiterada profuguez mantenida durante más de dos años y su evasión carcelaria .

Para Pablo Trusso, "su condición de economista" y haber dado una imagen de solvencia para la operatoria off shore. La fiscal pidió para el jerárquico sacerdote Roberto Toledo la pena de 2 años de prisión por participación en la administración fraudulenta con el Arzobispado. Se trató de un préstamo en el que Toledo habría participado fraguando la firma del cardenal Antonio Quarracino. Aunque hoy Trusso dice que esto era lo habitual, ya que el ex cardenal primado, eludía su responsabilidad haciendo a su subordinado que firmara. Una base de mala fe, e intención de defraudar.

    ¿Qué sabe Trusso?

Si no muere trágica y súbitamente como Juan Pablo I, Michele Sindona y otros que amenazaron o comprometieron las finanzas de la Iglesia, y si no encuentra eco a su maniobra que se podría calificar de extorsiva, Trusso seguramente dará mucha tela para cortar con sus revelaciones. Por la época en que menciona sus viajes, uno podría imaginar muchas cosas, sobre todo si
lo relacionamos con lo que hoy sabemos eran los manejos poco claros de negociados del menemismo, al que Trusso y el Opus Dei le dieran una trascendencia que se compensó con la Argentina oficiando de vocero y promotor en los foros internacionales de campañas contra los derechos de la mujer y otras actividades lobbistas bendecidas por el conservadorismo absoluto de Juan Pablo II y su recua de dinosaurios.

Pero que hay una campaña de desprestigio contra la Iglesia, la hay. Ahora, a los responsables deberían buscarlos adentro, entre sus especialistas en negocios sucios, abusadores de menores y defensores del privilegio en una Argentina que de esto está harta.

Y si no, que expliquen su presión para que Duhalde vete la ley que elimina sus jubilaciones de privilegio. Eso sería un buen comienzo.

Tomado de la Columna de Hugo Estrella en Informe Cba.com


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