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LA GIRA DE LA IGNOMINIA

Luis González de Alba ®

 

El mundo le tomó la medida y sabe que el gobierno foxista es insustancial y rollero, como quedó demostrado en la reciente gira del Presidente mexicano por Europa

Dan ganas de consolar al pobrecito de Vicente Fox. Al parecer, se cree sus propios discursos vacíos según los cuales su gobierno está poniendo las bases de un gran país; va de gira por Europa suponiendo que su fervor y entusiasmo ante el micrófono se contagiará a sus escuchas, aunque no ofrezca nada nuevo. Causó expectativa cuando era la gran promesa, dos años atrás; pero los países tienen embajadas, entre otras cosas, para enterarse de primera mano, y no a través de la propaganda oficial, de la situación de un país. Los inversionistas presentes en la cumbre mundial de Davos, Suiza, primero, y luego los holandeses y alemanes no muerden el anzuelo ante el panorama idílico pintado por Fox, según el cual “estamos construyendo” soluciones maravillosas en empleo, educación y sistema fiscal, las reformas básicas urgentes ya mero están y surgen inesperados “puentes” ante los abismos de la violencia social, la salida de empresas que abandonan México, hartas de la insoportable burocracia, mientras crece la delincuencia encabezada por policías y ex policías.

En Davos, una sala vacía y la comitiva presidencial tratando de aparentar un inexistente público, igual que en los tiempos del PRI, cuando corrían a llamar a toda clase de empleados mexicanos y a cualquier voluntario para ocupar asientos; en Holanda, el silencio incómodo de los empresarios tras del fervorín presidencial, para no hablar ya del regreso al folclor que nos hace a los mexicanos impuntuales e irresponsables, al grado de que la primera dama del país se permita llegar con retraso a una recepción oficial e interrumpir al anfitrión; en Alemania, el canciller Schröeder venga a recordar a Fidel con un “hablas y te vas” y saca a un perplejo Vicente Fox de una conferencia de prensa convocada por ambos gobiernos, con lo que quizá lo haya librado de un tropezón, pues el tema candente para los periodistas no era otro que Irak, no las palabras de Fox, y ya éste había soltado poco antes una verdadera echeverriada: “No estamos con un país ni con otro, sino con todos”; en Nueva York resulta que la joya de nuestra corona diplomática, ser miembros del Consejo de Seguridad, sirve para que apresuren al embajador en su intervención porque, al fin y al cabo “a quién le importa la opinión de México sobre Irak”. Expresión que no por grosera es menos cierta: poco o nada importa lo que sobre ese tema y muchos otros opine el gobierno de Fox. El mundo le tomó la medida y sabe que éste es insustancial y rollero.

   Los Amigochos

En fin, nada nuevo: Vicente Fox comenzó su gobierno suponiendo que Marcos era un hombre de buena fe a quien los pérfidos priistas habían negado demandas elementales y claras como un muro; un muro fue con lo que se topó, pues aunque Fox lo llamó su “amigocho” y se convirtió en su mayor publicista, Marcos, a cambio, no le concedió, siquiera, el trato de Presidente, sino un despectivo “el Fox”, que nunca enfrió las muestras de amor presidenciales. Supuso Fox que Bush jr. era su amigo porque le respondía el teléfono y usa botas, pero en cuanto el Presidente de la nación más poderosa y desenfrenada del mundo tuvo algo mejor que hacer, tanto el amigo Fox como la primacía de México se eclipsaron. Hasta de un viejo zorro, tirano y déspota como Fidel Castro se creyó amigo Fox, pobrecillo, y todos escuchamos con vergüenza ajena la grabación donde el comandante solicita que Fox repita las frases comprometedoras, y Fox las repite, una y otra vez, empleando un tuteo que Castro respondía con un frío ³usted².

Supone Fox que el mundo y los mexicanos somos tontos y nos creemos que México fecha sus días con un ³antes de Fox o después de Fox². Pero la democratización de nuestra vida política la iniciaron López Portillo y Reyes Heroles; la apertura a los mercados, de la Madrid; el TLC que nos convirtió en exportadores y nos dio por primera vez en dos siglos un superávit comercial con Estados Unidos, fue obra de Salinas, mal que nos pese; la entrega de las elecciones a manos de la ciudadanía fue concluida por Zedillo; el blindaje económico para evitar el colapso sexenal de nuestra economía también fue obra de Zedillo. El programa de mayor éxito contra la pobreza fue el de Solidaridad, de Salinas. Todos fallaron en cuanto a impulsar el campo, fallaron en mejorar la distribución de la nueva riqueza. Pero tampoco Fox lo ha hecho mejor: en dos años no supo que el campo mexicano exigía atención por la apertura del mercado; en dos años no ha hecho lo que sí está en sus manos porque no depende de los perversos opositores atrincherados en el Congreso: una reforma de la insufrible burocracia que ahoga las iniciativas ciudadanas, mata la inversión grande y pequeña, asfixia la economía y castiga tanto al que ahorra como al que invierte, con el resultado de que nuestros propios industriales piensan seriamente establecerse en China, mientras Fox repite por el mundo que cierrrtamente somos el país con las mejores perspectivas para la inversión.

Y no se ve que las debilidades presidenciales puedan ser subsanadas por un gabinete ágil, informado, diestro en sus tareas, experto, sagaz... Vemos la expresión asustadiza de Cerisola, de Derbez y de cuantos han hecho fama por sus sonados fracasos.

Los resultados están a la vista: en Jalisco, tierra panista por tradición, ya pinta el resurgimiento del PRI. Sin fraudes electorales, sin meter mano al presupuesto para hacer campaña, sin emplear al gobierno como puntal para obtener por la fuerza lo que la votación no les da, el PRI ya supera al PAN gobernante en las encuestas.

Sería el colmo que “el gobierno del cambio”, en vez de propiciar el arranque de nuestra economía como ocurrió en España y en Chile al término de sus feroces dictaduras, nos hiciera correr a cobijarnos bajo un ala autoritaria, pero conocida.

Fuente: Desconocida. Si sabes de donde proviene este artículo, escíbenos.

Luis González de Alba. Escritor. Su más reciente libro es "El burro de Sancho y el gato de Schrödinger" (México, Paidós, 2000).


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